Ivy Bridge es el nombre en clave de los procesadores conocidos como Intel Core de Tercera Generación, que aparecen en el año 2012. Son por tanto sucesores de los micros que aparecieron a principios de 2011, cuyo nombre en clave es Sandy Bridge.
Los sucesores de Ivy Bridge son los Intel Core de Cuarta Generación, también conocidos por su nombre en clave como Haswell que podrás comprar en el año 2013.
El proceso de innovación llevado a cabo por la compañía Intel funciona en 2 fases, las cuales realiza de forma anual. En la primera, que el propio fabricante denomina "tick", mejora la tecnología de fabricación, lo cual le permite añadir más elementos en la misma área. En la segunda fase, denominada "tock", remodela de forma completa la arquitectura. Este último paso es el que el cliente nota más ya que se producen mayores mejoras de rendimiento.
Ivy Bridge es un "tick" y Sandy Bridge es un "tock". En realidad Intel prefiere denominar a Ivy Bridge como "tick+" ya que no sólo ha realizado esa mejora de la tecnología de fabricación sino que también ha cambiado ciertos aspectos de la arquitectura.
Nuevo proceso de fabricación
Pasamos de los 32 nanómetros de ancho de transistor en Sandy Bridge a los 22 de Ivy Bridge. Esto le permite meter el doble de ellos en la misma área. En concreto Intel ha desarrollado lo que denomina transistor de triple puerta.
Un mayor número de transistores implica que más bloques funcionales puedan incluirse en el interior del chip. Es decir, este será capaz de hacer un mayor número de tareas al mismo tiempo.
Nueva tarjeta gráfica
Los Intel Core tienen incluido en su interior una tarjeta gráfica integrada. Pese a no ser tan potentes como una discreta, puede ser más que suficiente para una gran parte de los usuarios, con el consiguiente ahorro en su presupuesto.
Sandy Bridge no estaba a la altura de lo que el mercado necesitaba en este sentido. El fabricante ha decidido solucionarlo y aquellos micros Ivy Bridge que incorporen tarjeta gráfica notaran bastante mejoras frente a sus hermanos mayores. Lo mejor, la inclusión de soporte para Directx 11 por el 10 de su antecesor lo que hacia que algunos juegos no pudieran ni llegar a empezar a ejecutarse.
Los Ivy Bridge aparecen con los modelos HD 2500 y HD 4000. Esta es una de las diferencias entre Sandy Bridge e Ivy Bridge.
Mayor cache
Como te he comentado todo ocupa menos espacio. Esto permite que se pueda aumentar la memoria cache y mejorar por tanto la velocidad de acceso a la memoria RAM.
Esto es beneficioso para casi todos los programas. Se habla de unas mejoras del 10 al 15% de rendimiento a la misma frecuencia de funcionamiento.
Consumo
Al ser los transistores más pequeños consumen menos energía. De esta forma este cambio de tecnología es perfecto para aquellos aparatos portátiles que dependen de una batería para funcionar.
¿Algo malo?
Hay un punto en el que Intel ha fallado a la hora de sacar Ivy Bridge. Estoy hablando de la capacidad de Overclock de sus procesadores.
En teoría, Ivy Bridge debería de ser capaz de mejorar a su antecesor en este aspecto, pero parece que Intel no estaba muy por la labor. Entre las razones que existen para esto yo me decanto por pensar que el fabricante estaba viendo que perdía cuota de mercado en las gamas altas si este procesador fuera tan fácil de overclockear como su antecesor y por lo tanto ha decidido limitarlo.


